lunes, 28 de abril de 2008

Historias de la Creación del Mundo

"Hace tiempo tuvo Dios una reunión con los primeros profesionistas
que darían lugar a la diversidad cultural e intelectual del mundo. Se encontraban, pues, el primer arquitecto, el primer escritor, el primer pintor, el primer médico, entre muchos otros. Ellos serían los encargados de colocar la primera piedra de una catedral de conocimientos de cada enfermedad.
Sucedió que Dios creó una planta para cada profesión. Al poeta, una rosa que le serviría de inspiración para incontables versos. Al arquitecto, una sandía que le recordara la firmeza que deben tener sus construcciones. Así fue Dios otorgando regalos, y cuando llegó el turno del médico, le ofreció una planta con frutos redondos y rojizos.
El médico no pudo encontrar en el obsequio una relación a su vocación; no se podía comer ni era bella por naturaleza. Dios se limitó a darle un papelito (no existían en ese entonces, pero nada es imposible para Dios) con unas cuantas instrucciones. El médico siguió los pasos indicados, y al final de mucho esfuerzo obtuvo un brebaje obscuro, de sabor amargo y aroma fuerte. Era una bebida vigorizante, excelente para despertarse por la mañana y para quitar los remanentes de una fiesta con vino. Quien lo tomara podría pasar una noche entera sin sentir necesidad de dormir, pero era tan sencillo abusar de sus propiedades que muchos terminaban adictos a él. El médico,
quien ahora sufría de insomnio, irritabilidad y cansancio, le reclamó a Dios el regalo tan venenoso.
Dios sonrió, y explicó lo siguiente:
"El fruto del café es como quien empieza la carrera de medicina; ya está maduro y posee muchas cualidades, pero le falta un proceso largo y tedioso de templanza. Tiene que secarse para remover aquello que interfiera con su esencia curativa y pasar por agua hirviendo para que sus habilidades sean liberadas. Sólo así se convertirá en un elixir curativo para los demás."
El médico comprendió el significado de esto, y compartió esta enseñanza con sus alumnos, quienes se hicieron famosos por consumir grandes cantidades de esta bebida. Dios contempló las consecuencias de su regalo, y vió que
eran buenas, diciéndose a sí mismo: "Además, falta mucho para que inventen los Red Bull".

1 comentario:

icytea dijo...

Your best thing ever written... - It apologizes you for all the non-sense opinions in all of our conversations! :P -